Una de mis vecinas es doña Blanca de 94 años a la cual le gusta mucho estar siempre bien arreglada, ella ha perdido la audición, no completamente pero hay que casi gritarle para que te escuche. A ella la cuida su hija Marta, quien es la que la ayuda a bañarse, a cuidarse las llagas de las piernas y a trasladarse, porque doña Blanca se arregla ella solita. Hace unos días mi mamá fue a cortarle el cabello y me contó que Marta le dijo que si podía también aplicarle un tinte para taparle un poco las canas.
Hoy 01 de setiembre mi mamá me dijo que la acompañara y la ayudara a aplicarle el tinte a doña Blanca. Mi función era pasarle las cosas que ocupara a mi mamá y ayudar a Marta a movilizar a su mamá. En las siguientes imágenes se puede evidenciar un poco de lo que fue el proceso de aplicar el tinte, cabe resaltar que por respeto a la integridad de doña Blanca, no tomé muchas fotos y las que tomé procuré que no se viera su rostro.
Lo materiales que se utilizaron:
Y algo así quedó mi mano después de limpiar los peines del tinte sin guantes
Reflexión
Al realizar este CAS me di cuenta de que con un gesto sencillo como ir a visitar a un adulto mayor se les puede alegrar el día, que se debería de sacar más ratitos para ir visitarlos seguidos ya que con un ratito nos trasmiten esa sabiduría que han ido obteniendo con el tiempo. Además, me di cuenta lo poco "adecuadas" para adultos mayores o personas discapacitadas están echas las casas, en especial las casas antiguas, ya que era bastante difícil trasladar a doña Blanca ya que los espacios eran muy reducidos entonces o pasaba ella o pasabas quienes la ayudábamos. Deberíamos de ser más conscientes y empáticos hacia situaciones como esa y tal vez no pensamos en adecuar la casa por que en este momento no es necesario pero se debería de pensar en un futuro.




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